Los fans ya han hecho saber su descontento en redes sociales.
La decisión de Warner Bros. Discovery de retirar los cortos originales de Looney Tunes de Max ha sido un tema muy polémico. La franquicia, que ha sido parte integral de la cultura popular desde hace décadas, sigue siendo un referente en la historia de la animación. Para muchos fanáticos, la eliminación de estos cortos es una manera de ignorar el legado de estas icónicas creaciones.
Si bien la empresa argumenta que quiere centrarse más en contenido dirigido a un público adulto o familiar, esto deja de lado una parte importante de su historia, que sigue siendo querida por generaciones de fans. Además, el contenido infantil ha sido una de las fortalezas de plataformas de streaming como Max, lo que genera incertidumbre sobre cómo esta decisión afectará a su base de usuarios más jóvenes.
Este tipo de movimientos de las plataformas de streaming, en los que se prioriza la reducción de ciertos tipos de contenido, también está relacionado con la creciente presión por la rentabilidad y la búsqueda de un modelo de negocio que sea sostenible a largo plazo. No obstante, es comprensible que los fanáticos de Looney Tunes se sientan decepcionados al ver cómo estos clásicos quedan fuera de la plataforma.
Ya hay antecedentes. La compañía ya había eliminado previamente contenido de Barrio Sésamo, afectando otro pilar de la animación infantil. Esta estrategia refuerza la idea de que Max busca alejarse del contenido exclusivo para niños, lo que ha generado inquietud entre los seguidores de la animación clásica.
A diferencia de otras plataformas como Disney+, que han apostado por mantener y revitalizar su legado histórico, Warner Bros. parece estar dejando de lado una parte esencial de su identidad. Con la competencia en el streaming alcanzando niveles máximos, muchos consideran este cambio como una decisión arriesgada que podría alejar a una audiencia clave.
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